Ella se marchó un dia de mucha lluvia sin despedirse siquiera, sabía que era la última vez que lo vería, se fue sin darle tiempo a un beso profundo, a un encuentro fugaz y calenturiento en alguno de esos moteles que frecuentaban en las afueras de la ciudad, muy cerca del mar.
El tiempo fue incapaz de hacer que el olvido hiciera su trabajo, no fue capaz de hacer olvidar, porque para eso es el olvido, para hacernos menos doloroso el pensar en cosas buenas o malas que de alguna manera nos taladran el alma; pero el olvido es peor cuando tratamos de olvidar
lo inolvidable, cuando escondemos en ese rincón del alma que llamamos memoria, ese pedazo nuestro que se niega a ser borrado cual archivo contaminado de algún virus, un virus llamado I Love You, como aquel que azotara computadoras un diciembre lejano, asi es el olvido, reticente, cual troyano metido en nuestro cerebro, incapaz de salir de su escondite, pero siempre presente para decirnos: Te Jodiste! Estás Infectado!
Asi es el Olvido, el olvido del amor, que cada cierto tiempo trae a la memoria aquel dia lluvioso que la vio partir para nunca jamás volverla a ver.
lunes, 22 de diciembre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario