lunes, 29 de diciembre de 2008

Princesa de Vinyl




Ella era menuda, de piel tan blanca y rosada que parecía una manzana, así era ella, dulce cuando deseaba mis mimos, caricias y mi dinero, claro! Porque su oficio al fin y al cabo era la seducción con fines de mercado, pero aún así me enamoré de ella o al menos eso parecía, me gustaba su ternura a cuentagotas, sus senos de diosa griega, sus gemidos en mis noches de insomnio esperando que saliera del bar donde bailaba y embriagaba a todos los parroquianos que iban a allí para ver las mujeres que como ella, eran expertas en el arte de la seducción.

Pero yo era privilegiado o al menos eso creía . Si estaba con otro, a mi llegada iba a mis brazos y pedía un beilis y yo tomaba una cerveza Miller para variar, pero era mía, era mi princesa, mi reina, con esos tacones de vinyl que realzaban su figura frágil y que la hacían un poco más alta y más mujer, porque apenas había llegado a la juventud, 17 me dijo cuando la puse en mis piernas la primera vez que la tuve conmigo...

Ebria de tantas jornadas solo atinó a dormirse en la cama cuando nos fuimos al hotel más cercano y vomitó todo cuanto había consumido incluyendo un hotdog que le había comprado en la estación cercana al bar, luego, todo fue tan rápido como nuestros encuentros...pero era mía, mi reina, mi princesa de vinyl, o al menos eso pensaba yo.

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